juegos de escubi duu mistery machine
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juegos de escubi duu mistery machine: ayuda a tus personajes de tv a
resolver los misterios ocultos de este juego, sigue las pistas que te van
dando.
¿Por qué será que El Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo?
Cuanto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace.
El es el más nacedor de todos.
¿No será porque El Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía?
¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran y cuando se encuentran no se saludan porque no se reconocen?
Del escritor de Nuestra América
Luego de estas palabras... ¿Qué más puede alguien atreverse a decir? Sí claro, hay mucho por agregar, pero a la vez tan poco...
Solo podría añadir un detalle -personal- sobre lo que me ha pasado, lo que me sucede a cada instante:
Ver la transparencia en cada cosa, en cada una de las cosas...
Ahí está él, arrimándose al mundo una vez más, cada día, para siempre... Está sonriendo, está llorando, está.
Solo sé que está allí, no lo veo, si lo siento, lo percibo y lo sueño. No negaré que hasta a veces imploro que reaparezca, así de la nada y nos guíe con esa estrella, que es la mía, la nuestra, de tod@s.
(In) Surge en todo aquello que amo, a cada paso como terco y mágico, como avisándome, como esperando que lo note.. y si no lo noto, no importa tanto, él sigue allí...
Se posa en cada flor, sí. De esa primavera que él tanto defendió. En cada espacio, no porque sea lo absoluto, sino simplemente, porque renace en todo aquello que tiene Vida.
No he hallado nada que explique/exprese mejor el motivo de este comienzo (o re-comienzo) ((O fin?)) que lo siguiente:
Testamento
Como la muerte anda en secreto y no se sabe que mañana yo voy a hacer mi testamento a repetir lo que me falta pues lo que tuve ya esta hecho ya está abrigado, ya está en casa yo voy a hacer mi testamento para cerrar cuentas soñadas.....
Le debomi corazón a la sonrisa a la sonrisa de manantial, esa que salta le debo mi corazón a toda prisa para que quede que estuvo cerca, agazapado.
Le debo mi corazón a lo que supe a lo que supe y no pudo ser más que silencio le debo mi corazón, uno que ocupe la cantidad de mordaza, amor de un juramento.
Les debo mi corazón a los pecados a los pecados que no gasté, los que no pude les debo mi corazón -no como hermano- solo de sal que el delectador también alude.
Le debo mi corazón a la mentira a la mentira pequeña, frágil, casi salva le debo mi corazón endurecido un corazón asesino, bruto, sanguinario.
Le debo mi corazón al oportuno al oportuno mutilador de cuanta ala le debo mi corazón de tono oscuro que lo encadene a vagar su eterna madrugada.
Les debo mi corazón a las fronteras a las fronteras humanas, no a las del misterio les debo mi corazón tan poco nuevo como la voz más elemental de los colegios.
Le debo mi corazón al compañero al compañero de riesgo, al de la victoria le debo mi corazón de amor nuevo una bandera común que vuela con la historia.
Le debo mi corazón, a la muerte a la muerte voraz que se comerá a tantos le debo mi corazón en que hunda el diente y luego esparza con la explosión fuegos del canto.
Le debo mi corazón a lo imposible a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza le debo mi corazón indescriptible como una vela inflamada en viento de esperanza.